martes, 19 de noviembre de 2013

Un corazón que escuche

"Hace unos días leí una pequeña historia que hablaba de la importancia, a veces, de estar junto a una persona que sufre algún dolor, solo con el corazón…
Un psicólogo atendía una consulta en un hospital. Sus pacientes eran adolescentes. Cierto día le derivaron a David, un joven de 14 años, que desde hacía un año no pronunciaba palabra y estaba internado en un orfanato. Cuando era muy pequeño, su padre murió. Vivió con su madre y abuelo hasta hacía un año. A los 13, muere su abuelo, y tres meses después, su madre en un accidente.
Solo llegaba al consultorio y se sentaba mirando las paredes….sin hablar… Estaba pálido y nervioso…
El psicólogo no podía hacerlo hablar. Comprendió que el dolor del muchacho era tan grande que le impedía expresarse... y él, por más que le dijera algo, tampoco serviría de mucho. Optó por sentarse y observarlo en silencio, acompañando su dolor.
Después de la segunda consulta, cuando el muchacho se retiraba, el doctor le puso una mano en el hombro: “Ven la semana próxima, si gustas….duele, ¿verdad?” El chico lo miró, no se había sobresaltado ni nada, solo lo miró y se fue.
Cuando volvió a la semana siguiente, el doctor lo esperaba con un juego de ajedrez. Así pasaron varios meses… sin hablar…. pero él notaba que David ya no parecía nervioso, y su palidez había desaparecido… Un día, mientras el doctor miraba la cabeza del muchacho, quien estudiaba inclinado hacia el tablero, pensaba en lo poco que sabemos del misterio del proceso de curación… De pronto, David alzó la vista y lo miró: “Le toca – dijo”
Ese día empezó a hablar... hizo amigos en la escuela, ingresó en un equipo de ciclismo… Y comenzó una nueva vida… su vida.
Posiblemente el psicólogo le dio algo… pero también aprendió mucho de él. Aprendió que el tiempo hace posible lo que parece dolorosamente insuperable. Aprendió a estar presente cuando alguien nos necesita… a comunicarnos sin palabras. Basta un abrazo, un hombro para llorar, una caricia… Basta un corazón que escuche."


domingo, 10 de noviembre de 2013

Quiero ser feliz

Cuando fui este verano a Lisboa, me encontré con algunos contenedores de vidrio pintados, este me encantó.


Citas XII

“Transmutar significa no repetirse. Cambiar para siempre las viejas conexiones, las viejas maneras de funcionamiento energético. Modificar los circuitos habituales de la mente, que están fosilizados. Adoptar comportamientos nuevos.” (Hania Czajkowski)

"Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, y no importa lo oscuro que esté el presente."
(Tagore)

“Intento llevar una vida plena. Soy más feliz ahora que antes de desarrollar la enfermedad” (Stephen Hawking)

"Hoy no subestimes el impacto de tu presencia, porque para alguien, un encuentro contigo, puede ser lo mejor del día"

“Los buenos padres saben que tienen que renunciar a sus hijos. Los hijos que pueden recorrer su propio camino volverán siempre a sus padres y estarán agradecidos por aquello que han recibido de ellos.”  (Anselm Grün)

“El joven que no llora es un salvaje, pero el viejo que no ríe es un necio” (George Santayana)

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