lunes, 14 de noviembre de 2011

Mandalas

Me gustan los mandalas.
No he sabido lo que eran exactamente hasta hace bien poco.
Una amiga me comentó que se colorean, y que eso es como una meditación activa. Interesante, pensé.
Empecé a investigar en internet, y a leer lo que significan en sí, lo que significan los colores, las formas, de dónde proceden, etc.
Descubrí que hay libros con mandalas para colorear, como los cuadernos que utilizaba de niña, pero con dibujos infantiles, cosa que me encantaba. Busqué en librerías por internet para ver qué libro me podría comprar. Pero me topé con varias webs donde se podía descargar e imprimir mandalas para colorear, y se me abrió el cielo.
Me hice con una caja de rotuladores de 24 colores, y más contenta que nada me puse a imprimir y colorear mandalas.
Rojo, azul, naranja.
No pienso en qué colores pueden quedar bien, si no, qué colores me apetecen usar.
Verde, amarillo, morado.
Lo bueno que tiene que es que un mandala puede tener muchas combinaciones de colores, ¡y todas válidas!
Según me salen, así se quedan. Y me encantan.
Negro, rosa, marrón.
A algunas personas les relaja y les ayuda desconectar pintar, hacer sudokus, hacer punto de cruz, salir a correr, infinidad de aficiones, a mí, entre otras cosas, me gusta colorear mandalas.
Me relaja, me desconecta, disfruto, sonrío, desarrollo mi creatividad, no pienso en nada más que en colores, y voy rellenando los huecos en blanco, y completando hasta terminar. Algunos me llevan 40 minutos, otros los tengo que hacer en más de dos horas, depende del dibujo y las superficies.
Una vez coloreados, según he leído, con la observación de un mandala llegas a un estado de relajación. La verdad, yo me he quedado con el simple hecho de colorear.
Y cada vez me gusta más.
PD: Gracias Pili.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Citas

Me gustan las citas.
Desde hace bastante tiempo, no sabría decir cuánto, he ido recopilando citas que he ido leyendo en revistas, en libros, o últimamente en internet.
La mayoría me parecen acertadas, otras no tanto, pero las que me gustan realmente son las que me hacen reflexionar. Alguna vez he leído una cita justo en el momento en que me hacía falta leerla, y me ha ayudado.
Aquí dejo algunas:
“Una de las cosas agradables de los problemas es que la mayoría de ellos no existen, salvo en nuestra imaginación”. (Steve Allen)
“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles”. (Joseph Ernest Renah)
“Si observas una persona realmente feliz, la encontrarás construyendo un barco, escribiendo una sinfonía, educando a sus hijos, plantando dalias en su jardín o buscando huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi. No la encontrarás buscando la felicidad como si fuera la cuenta de un collar que se ha deslizado bajo el radiador”. (W. Beran Wolfe)
"Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos." (George Bernard Shaw)
“Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir, y que vivir lo hacemos cada día, y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdadera meta si vivimos... Los días son frutos y nuestro papel es comerlos”. (Jean Giono)
“El acto de perdonar influye en la salud psicológica y física de las personas. El perdón permite cerrar ciclos. Cuando la persona no “cierra” un evento conflictivo, el daño permanece interiormente. Perdonar no significa aprobar lo que ha hecho el otro. Implica un acto de liberación personal”.
“Dile a tu corazón que el miedo a sufrir es peor que el sufrimiento mismo”. (Paulo Coelho).
“El abrazo es la primera medicina que se inventó en el mundo. Un bebé de cualquier especie se aliviará de todos sus miedos, dudas, frío, nerviosismo. Igualmente, todo adulto se sentirá reconfortado, acompañado, unido, aliviado, con abrazo sincero”.

“Algunos de los mayores éxitos de la historia se produjeron después de una palabra de estímulo o de una acto de confianza por parte de una persona querida o un amigo fiel”. (Nido Qubein)
“La alegría nos espera en las pequeñas cosas de la vida para susurrarnos al oído que a través de ellas podemos ser felices. Mientras hay quienes se dedican a perseguir la felicidad, otros la crean amando, sirviendo, desarrollando su conciencia, procurando lo esencial o brindando pellizcos de alegría a quienes le rodea”.
“¿Cómo voy a creer en dios si el otro día me pillé la lengua con la máquina de escribir?” (Woody Allen)
Continuará…

Postales del mundo

Me gustan las postales.

Hace mucho tiempo encontré en un cajón unas postales de un viaje que hice, me parecieron bonitas y las pegué en la pared.
Luego, conforme viajaba compraba postales en los sitios que iba, con la idea de tener un recuerdo. Y las seguía pegando en la pared.
Conforme han pasado los años, amigos y familiares me enviaban o traían en mano postales de sus viajes, porque yo se las pedía, o porque sabían que me gustaba tenerlas, que junto con las que yo he aportado me he hecho una gran colección de postales de casi todas partes del  mundo.
Salvo Oceanía, tengo de todos los continentes, veamos: Japón, Filipinas, Kenia, Mozambique, Marruecos, Israel, Grecia, Italia, Suecia, Francia, Portugal, Polonia, Chipre, Paises Bajos, Estonia, Croacia, República Checa, Dinamarca, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Cerdeña, Azores. Saltamos el charco: Argentina, Costa Rica, Panamá, Perú, México, República Dominicana, Estados Unidos. Y también de muchas ciudades españolas, por supuesto.
Cuando me apetece solo tengo que echar un vistazo a la pared que ya se ha quedado pequeña (ya he empezado la segunda pared), para dar una pequeña vuelta al mundo.
Hay tantos sitios a los que visitar…. pero a falta de eso, tengo un pedacito de cada país en mi casa, con la ilusión de que algún día vaya yo en persona a esos países, o a algunos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Calabacines en vinagre

Esta receta es tan original que no pude resistirme.


Los ingredientes son: un calabacín, 2 ajos, perejil fresco, sal, pimienta, vinagre y aceite. La proporción es más bien el gusto del consumidor.
Se cortan en rodajas un poco finas y alargadas el calabacín, se ponen en un escurridor durante una hora con un poco de sal, para que suelte el agua que tienen. Después se dejan las rodajas en un papel de cocina para dejarlas secas.
Se fríen en abundante aceite caliente hasta que estén un poco doradas, y se ponen también en un papel de cocina, para que absorban el aceite sobrante.
Una vez fritas todas las rodajas y no estén tan calientes, se coloca una capa de ellas en una bandeja, se cubren con el perejil, los ajos troceados, sal y pimienta. Repetir la operación hasta terminarlos. Se rocía con vinagre (1 o 2 cucharadas), y se cubre de aceite, pero sin pasarse.
Macerar en el frigorífico 12 horas.
La cuenta es fácil:
SI TE GUSTAN LOS BOQUERONES EN VINAGRE + SI TE GUSTAN LOS CALABACINES =
TE GUSTAN LOS CALABACINES EN VINAGRE
Pongo el enlace donde descubrí la receta, ya que hay algunos ingredientes que por no tenerlos no los incorporé:
¡Que aproveche!

viernes, 21 de octubre de 2011

Ruido de fondo

Antes de abrir los ojos por la mañana, después de sonar el despertador, en ese momento de disfrute pensando “ahora me levanto”, ya escucho al vecino de al lado ducharse, pues la pared de su cuarto de baño linda con la de mi dormitorio.
Cuando voy al cuarto de baño a lavarme la cara y despertarme, escucho a los vecinos de arriba tirar la cisterna, etc.
Voy a la cocina a ponerme el café… creo que en ese momento no escucho nada.
Después, mientras hago mi yoga matutino, escucho al vecino que se duchó, coger el ascensor.
Mientras desayuno, escucho a los de arriba desayunar también, arrastran sillas, las niñas se van al colegio, les escucho.
Al rato me siento a trabajar y con la ventana abierta, creo que todos los ruidos vienen a mí.
A las nueve suena la sirena del colegio que está cerca, que por la disposición de los edificios de alrededor hace que la acústica sea “muy buena”, y parece que la tocan dentro de mi casa.
Arriba limpian y arrastran muebles.
Los vecinos, mientras esperan el ascensor, hablan, les escucho, aunque yo esté al otro lado de la casa.
Escucho a la vecina de arriba pero de la puerta de enfrente, que llama a grito pelado desde su ventana a su amiga que vive en el edificio de enfrente, que éste puede estar a unos 150 metros o más, no exagero. La amiga se llama Miriam, pero mi vecina le llama Miri, le pregunta por el hijo, o a qué hora quedan después, etc, etc.
Durante la mañana, suena el portero, que normalmente no es para mí.
Escucho al vendedor ambulante: “¡¡¡Vamos que nos vamos, hoy traigo melocotones, naranjas, patatas, higos!!!”
En contadas ocasiones escucho también al afilador, que siempre me recuerda a mi infancia, cuando escucharlo en la calle era más habitual.
De nuevo la sirena del colegio que anuncia el recreo a las 12h, y se escucha como una bandada de gritos y risas de niños durante media hora, que vuelven a las clases, previo aviso de la sirena, claro.
También escucho la clase de gimnasia, hoy ha sido “¡tenéis que llegar hasta la raya amarilla!”, y el silbato que no se me olvide, también lo escucho.
De repente muchas voces en el rellano que me hace pensar que hay bronca, otra vez, no sé qué ha pasado ya ni me levanto.
A las 14h, sirena, los niños salen del colegio, y mis vecinas salen también y al poco tiempo llegan a casa, les escucho.
Y se ponen a comer y arrastran sillas.
Los vecinos de enfrente que no hablan, gritan, familia de 5 miembros, el más pequeño de unos 6-7 años (asalvajado completamente). Por supuesto les escucho.
Escucho la palabra mamá de la boca de ese niño decena de veces al día, y pelearse por los juguetes que quiere llevarse a la calle, pero que cargue con ellos la madre, casi todos los días.
La puerta del garaje del edificio de enfrente emite un sonido que me resulta un poco inquietante.
Y de fondo muy de fondo, una música que sale de los altavoces que tengo a 50 cm de mis oídos. Lo que más cerca tengo, más lejos lo escucho.
Todo esto en una mañana, durante la tarde hay más de lo mismo pero con otras modalidades.
Durante todo el día los bajantes de agua, es algo habitual.
Las niñas de arriba que se pelean. La madre cuando me ve me pregunta “¿te molestan mucho las niñas?” y yo sonrío y le digo “les escucho, pero es inevitable”, es la única vecina que se salva del bloque, qué le voy a decir.
A los de enfrente, les escucho constantemente.
Después de todo esto que puede resultar tan molesto, que lo es, no sé cómo, consigo aislarme y centrarme en lo que tengo que hacer, llega un momento que no escucho nada, me refiero a que no me molesta, es como un ruido de fondo permanente.
Lo consigo habitualmente, la costumbre, supongo, y porque no tengo más remedio, si no, me volvería loca.
Escribiendo esto me he acordado de una canción de Miguel Ríos que viene que ni pintado, “El ruido de fondo”, aunque él dice que lo agradece sinceramente, yo no diría tanto.
Después me he acordado de otra canción de la infancia referente al ruido, no pongo de quiénes son, casi me caigo de la risa al ver el video:
Si llega un momento en que no escuche nada mientras estoy en mi casa, pensaré que ha pasado algo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Soy una naranja entera

Me gusta coleccionar citas.
Cuando digo citas me refiero a frases, que dichas por gente conocida, de algún modo han perdurado, y algunas te sirven para reflexionar.
La frase de la foto me la encontré en facebook, la compartí en mi muro, y la verdad, tuvo éxito.

 

Y la verdad, qué cierto.
Cuántas veces hemos oído o dicho eso de “mi media naranja”. Como si fuéramos una mitad y hasta que no encontramos nuestra supuesta otra mitad no estamos completos, y por consiguiente, no somos felices. Y nos pasamos media vida buscando sin saber dónde y con esa sensación de querer ser felices y llegar al bienestar, pero solo cuando tengamos nuestra otra mitad.
Si esta idea la extrapolamos al resto de ámbitos en la vida...
Nos hacen creer que hay que seguir una serie de pautas en nuestra vida, en la que tenemos que tener pareja, casarnos, tener hijos, tener un buen trabajo y de éxito, una casa cuanto más grande mejor, un coche último modelo, y más cosas, y cuando tengamos todo esto, por fin, seremos felices.
Vamos, una carrera de toda una vida, para alcanzar algo al final. Qué cansado ¿no?
Y mientras tanto ¿qué?
Yo puedo contar que estoy aprendiendo y a ser consciente de todo lo que tengo, pero también de todo lo que no tengo, y que eso no sea una carga. El pensar  “cuando tenga esto…”, “cuando sea lo otro…” va minando. Y no disfrutas. No se trata de resignarse, para nada, se está abierta a todas las posibilidades, pero mientras tanto, esas carencias no me van a impedir estar feliz.
Simplemente estoy aprendiendo a aceptar, primero como soy, y segundo, a valorar lo que tengo, que es mucho, y tercero, a ser consciente de lo que me falta, pero aun así, tiro para adelante, no me impide hacer cosas, viajar, tener una sonrisa, relacionarme, estar bien, etc, etc.
No tengo ni idea si la frase la dijo realmente John Lennon, pero nacemos enteros, no somos mitades, yo por lo menos no.
Yo soy una naranja entera.

domingo, 9 de octubre de 2011

Vienen a mí

Tengo premoniciones.
En cualquier momento, da igual lo que esté haciendo, con quién esté, o el lugar, me viene un pensamiento, el que sea, y a los pocos segundos ocurre.
Es algo fugaz, un segundo, quizás menos, y al momento ocurre.
Me ha pasado a lo largo de muchos años, no es reciente, me llegó a pasar tan a menudo que empecé a escribir en un cuaderno las premoniciones que tenía. Lástima que no lo encuentro.
No es algo voluntario, si lo fuera, ya hubiera imaginado que me tocaba el gordo de navidad, y tendría la vida resuelta, pero no se ha dado el caso.
Ejemplos: tararear una canción, poner la radio y estar sonando esa misma canción; imaginarme que me encuentro con una persona en concreto por la calle, y al doblar la esquina encontrármela; estar en una conversación y pensar algo que decir, pero no lo digo, y alguien comenta lo que pienso; lo último ha sido que estando en un bar vi a un grupo de personas que se iban a hacer una foto, imaginarme que yo la hago, y decirme a los 2 segundos, ¿te importa hacernos una foto?
Cosas así.
Me han dicho hace poco que eso es la ley de la atracción, no lo tengo muy claro, tendré que investigar a ver de qué va esto.
El caso es que me divierte y siempre me llama la atención, nunca adivino que puede que lo que se me pasa por la cabeza pueda ocurrir, porque pasa tan rápido, que no soy consciente, no me da tiempo a planteármelo.
Por eso digo que vienen a mí, algo que va a ocurrir, antes viene a mí en forma de pensamiento, pero nunca, nunca, lo adivino. No me da tiempo, ocurre en seguida.
Tampoco quiero darle una explicación, no porque no la tenga, sino porque no me importa que la tenga o no.
Por eso cuando ocurre, siempre digo, vienen a mí!

domingo, 2 de octubre de 2011

Pastel de zanahorias

Me gusta cocinar.
Es algo que siempre me ha gustado, pero últimamente me gusta más el hecho de cocinar algo y compartirlo, sobre todo los bizcochos y magdalenas.
No soy para nada de estar todo el día cocinando e invitando a gente a comer, simplemente me gusta cocinar recetas que veo que me resultan atractivas, y ésta, de que la voy a hablar me llamó la atención desde el principio.
La hice por primera vez anoche y gustó bastante.
PASTEL DE ZANAHORIAS


Ingredientes:
          500 grs de zanahorias
          100 grs de azúcar
          3 huevos
          1 cucharada de maicena
          Canela en polvo (una pizca)
          1 clavo
          1 taza de vino dulce
          50 grs de almendra fileteada
          1 cucharada de mantequilla
          3 cucharadas de caramelo (para decorar)

Elaboración:
o   Cocer durante 5 minutos las zanahorias ralladas.
o   Mezclar  los huevos y el azúcar.
o   Agregar la maicena, el clavo, la canela y las almendras.
o   Añadir las zanahorias y el vino dulce.
o   Engrasar el molde y colocar en el horno durante 8 minutos a máxima potencia. (Yo lo puse a 180ºC, 15 minutos).

¡Que aproveche!

sábado, 13 de agosto de 2011

Rebeldes

Me gusta leer.
Hace ya un tiempo leí una entrevista que le hacían a la escritora Rosa Montero. Una de las preguntas que le hacían era que por qué la juventud no leía, (he intentado encontrar la entrevista en internet y no he dado con ella, así que intentaré escribir lo que recuerdo de su respuesta), respondió que a su modo de ver, la juventud no había encontrado (leído) el libro que le despertase la curiosidad por ellos, ni que le abriera las puertas al mundo de la lectura….
Cuando leí esto me dije, ¡anda!, pero si a mí, sí me ha pasado eso.
Cuando estaba en octavo de EGB, con 13 años, en vacaciones de navidad, me mandaron leer un libro, que me tuve que comprar. Lo tuve rondando un par de días, lo miraba de reojo, y me decía, qué pereza leer. Como no tuve más remedio, un día lo empecé con desgana, y me enganchó de tal manera que no paré. Me quedé encantada con la historia, después de terminarla no paraba de pensar en lo que acababa de leer. Y me quedé con ganas de leer más historias que me gustaran tanto como la de aquel libro.
El libro en cuestión es “Rebeldes” de Susan E. Hinton. Un libro juvenil sobre bandas callejeras, la amistad, los protagonistas son tres hermanos. Lo que me sorprendió es que la autora lo había escrito con ¡17 años!
En definitiva, me enamoré de la historia.

En vacaciones de semana santa, tuvimos que intercambiar el libro con los compañeros de la otra clase del mismo curso. ¿”Konrad, o el niño que salió de la lata de conservas”? ¿Es una broma? Me pareció una porquería de libro, una infatilada. No veía el momento de recuperar mi libro. Como estaba en octavo curso, acabé el colegio, perdí de vista a la compañera con la que intercambié el libro, y me quedé sin él.
Me compré otro, y lo volví a leer. He perdido la cuenta de cuántas veces lo habré leído, 5 o 6 veces perfectamente, a lo largo de muchos años, claro.
Al cabo de un tiempo, vi que en la tele echaban la película del libro. ¿Cómo? No me la pierdo. ¿El director es Francis Ford Coppola? Peliculón. ¿Los actores Tom Cruise, Rob Lowe, Patrick Swayze, Matt Dillon, Ralf Macchio? Ay que me da algo. Creo que tenía posters en mi habitación por aquella época de algunos de ellos. El caso, es que me llevé una gran desilusión, un chasco muy grande. La película empezaba justo en el capítulo 2, faltaban partes de la historia, y estaba muy mal interpretada, y peor doblada. Vaya mierda. Mejor, no haberla visto.
Lo único que la salva de todo ese desastre de mala película, es una canción de la banda sonora, que canta Stevie Wonder, “Stay gold”, me encanta. Se ha convertido en una de mis canciones favoritas. Es lo único bueno que conservo, porque la película, a diferencia del libro, no volví a verla.
Después de ese libro, vinieron muchos más, como dijo Rosa Montero, esta historia hizo que me picara la curiosidad por la lectura, y descubrí que hay un sinfín de historias por ser leídas y disfrutadas.
Sólo una modesta recomendación, si tienes un libro favorito, y te enteras que han hecho una película, ¡no la veas! Siempre será mejor la “película” que ves en tu imaginación mientras lees.
Cuando salí a la brillante luz del sol desde la oscuridad del cine, tenía solo dos cosas en la cabeza: Paul Newman y volver a casa.

martes, 2 de agosto de 2011

Chema Madoz


Me gusta la fotografía.
Y aunque me gusta hacerlas, más aún contemplar las que hacen otros.
Uno de mis fotógrafos favoritos es Chema Madoz (www.chemamadoz.com), el cual hace fotografías en blanco y negro, normalmente con objetos, que cambiándoles la forma o el uso que tienen les da a las fotografías un sentido diferente. Son muy originales.

Mi foto favorita hasta ahora es la de la manzana y la hoja de hiedra, me encanta, supongo que por ser tan sencilla, ¿y el rabito? ¿Es de la hoja o de la manzana? yo creo que de la manzana, pero da igual.
Me imagino la de vueltas que le tendrá que dar a los objetos para captar lo que quiere transmitir, lo mismo le viene la inspiración fregando los platos.
Tuve la oportunidad de ver una exposición suya aquí en Huelva el año pasado, y me encantó, eché de menos algunas fotos que conocía, pero verlas, digamos, en vivo y en directo, fue una pasada, no es lo mismo verlas en la pantalla del ordenador que en su tamaño natural.

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