Me gusta reflexionar.
Y algo sobre lo que llevo mucho tiempo reflexionando, años quizás, es sobre
el perdón y el olvido.
Me pregunto si sirve de algo perdonar a esa persona que desde tu punto
de vista te hizo un agravio. Si sirve de algo perdonarle o no, o perdonar sin
comunicarlo. Si sirve de algo olvidar, si eso es posible claro. Si es mejor
perdonar y no olvidar, olvidar y no perdonar, o perdonar y olvidar.
Siempre he pensado que personalmente no me servía de nada perdonar si
luego no olvidaba.
La verdad que cuando oigo “yo perdono, pero no olvido”, me pregunto ¿y
de qué sirve perdonar entonces si no olvidas?
También pienso que no hay para nada una regla universal con respecto a
este tema, cada persona tendrá su punto de vista y si se queda tranquila, lo que
piense y haga, vale.
Hace unas semanas surgió este tema en una conversación, algunos
pensaban lo mismo que yo, otros no.
Trasladé las mismas preguntas a otro foro de debate, y la verdad que me
hicieron reflexionar algunos de los comentarios que se plantearon.
Yo lo estaba enfocando desde un punto de vista erróneo, a mi parecer, en
el que me decía que no olvidar no me servía para nada, pero claro, no olvidar,
no significa que estés acordándote del episodio constantemente. También se
puede “no olvidar” para aprender, aparte, que no olvidar cuando se considera
que te han hecho daño, es bastante difícil.
Porque depende de lo que tú consideres que tienes que perdonar, si la
persona es importante para ti o no, si pide perdón, si quieres avanzar y estar
libre de rencores.
Perdonar, puede ser muy liberador, para la persona que perdona, signo
de que el daño está superado.
No olvidar, desde el punto de vista práctico, puede ayudar a que la
persona que agravia mejore su comportamiento y no se repita, si es consciente
que ha hecho daño.
Hace muchos años, consideré que agraviaron a una persona muy cercana a
mí, y yo misma también me sentí muy agraviada. Ni perdoné ni olvidé.
Durante todo este tiempo he estado acordándome de este episodio, pero
sin comentarlo con nadie, consciente de no haber perdonado ni olvidado.
Por fin, comenté esto con la persona agraviada, y fue toda una
liberación. Primero porque vi que había en cierto modo perdonado, y en parte
olvidado, teniendo una relación correcta con quien le agravió. Y eso me pareció
todo un ejemplo, que me enseñó que no soy quien para no perdonar algo que ni
siquiera me habían hecho a mí.
Esto que hago es una reflexión particular, cada uno/a tiene su visión.
No sé si me explico…